Y la justicia, ¿dónde está?

Y la justicia, ¿dónde está?

 

Tras traspasar  la conducción de las guerras a manos de sus hombres, la principal función de David pasaba por la ejecución de la justicia y la equidad para su pueblo. Tras la rebelión, David vuelve a reinar y también administrar justicia. Pero, la justicia, ¿dónde está?

La principal función de David como rey, tras la transferencia de la conducción de las guerras a manos de sus hombres, “Y David obraba justicia y equidad con todo su pueblo” (capítulo 8, versículo 15). Este es el camino de nuestro patriarca Abraham, y el objetivo de su elección por parte de Dios, “para que prescriba a sus hijos y a su descendencia en pos de él para que observen la senda de Adonai: Al practicar justicia y derecho” (Bereshit, capítulo 18, versículo 19).

En la parábola de “la oveja del pobre”, el profeta Natán se dirigió a David como juez, y lo conminó a obrar con justicia en referencia a sus actos. Así, fue revelado un grave daño en el juicio de David hacia Uriá el Jití. En el episodio de la violación de Tamar, David se mantuvo en silencio ante Amnón. Abshalom, quien fue injustamente absuelto, cautivo corazones y justifico a los malvados, y asi, se manifestó en contra de los juicios de su padre. El trono de David, construido sobre la justicia y la equidad, resultó dañado.

La nueva coronación de David para todas las tribus de Israel tuvo una serie de inconvenientes. Principalmente, porque los hombres de Iehudá no esperaron a los representantes de todas las tribus, y generaron una crisis adicional e innecesaria (capítulo 19, versículos 41-44). Pero el quiebre profundo se registró en el juicio de David, a Shimí lo perdonó, ya que no quiere retornar al trono con una ejecución, y luego le delegó a Shlomó que recordara la iniquidad de Shimí con sangre.

Entonces, llego el momento del juicio de Mefiboshet el lisiado ante su siervo Tziba, sobre quien relató un episodio ficticio, y aprovechó la oportunidad de que David se hallaba en plena fuga para tomar el control de las tierras de la casa de Shaúl. David no tenía la fortaleza suficiente para evaluar profundamente quién tiene razón y decretó “que se lo repartieran”-“¿Por qué sigues hablando de tus asuntos? Yo he decidido: "Tú y Tziba se repartirán las tierras." (Capítulo 19, versículo 30). Mefiboshet, que tenía la expectativa de que David realizara justicia, renunció a todo. “Dijo Rav Iehudá dijo Rav: al expresarle David a Mefiboshet:” Tú y Tziba se repartirán las tierras." (Capítulo 19, versículo 30), apareció una voz celestial y dijo: “Rejavam y Yerobam se repartirán el reinado” (Shabat 56b) .

Gentileza sitio 929

 

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