La tierra de Egipto es como el Jardín del Edén, y Paró, el Faraón, se asemeja al árbol del conocimiento. ¿Y quién es el pecador?
"Lo hice hermoso en la muchedumbre de sus ramas, de modo que le tenían envidia todos los árboles del Eden, que estaban en el jardín de Dios. Por tanto, así dice el Señor Dios: Por lo mismo que te hiciste encumbrado en tu elevación, y puso su cima hasta entre las nubes, y se engrió su corazón a causa de su altura; por tanto Yo le entregaré en mano del más poderoso de las naciones, el cual le tratará con rigor; por su maldad Yo le eché fuera." (Yejezkel capítulo 31, versículos 9-11)
La ciencia que investiga el 'alma' de las plantas aún no está suficientemente desarrollada. ¿Tiene la planta algún tipo de voluntad, una especie de experiencia 'anímica'? ¿Reacciona a fenómenos que no son biológicos – botánicos – físicos o químicos en su entorno? En el pasado se publicaron investigaciones sobre la reacción de las plantas a la música y al ambiente de conflicto en su entorno, pero según el conocimiento del autor de estas líneas, no hay conclusiones desarrolladas en estos campos.
Los Sabios hablaron en el relato de la creación sobre 'el pecado de la tierra' relacionado con el árbol, cuyo sabor y fruto no son iguales. El etrog fue elegido para regocijarse con él ante Dios porque existe una relación entre el sabor de su madera y el sabor de su fruto. El pecado de la tierra y del árbol puede estar relacionado con el árbol del conocimiento en el Jardín del Edén, del cual el hombre fue advertido y de sus frutos, y fue expulsado del jardín después de pecar con ellos. ¿Podemos definir al árbol del conocimiento que contiene en sí el pecado como alguien que pecó por sí mismo?
Cuando el hombre fue expulsado del jardín, la tierra fue maldecida por su causa. El Jardín del Edén y sus árboles desaparecieron, y no sabemos adónde.
En nuestro capítulo, el árbol más selecto del Jardín del Edén, el jardín de Dios, pecó con el pecado del orgullo. Su belleza, su altura, su sombra, el hecho de que los animales y los seres humanos necesitaban su sombra y sus ramas, lo llevaron a este orgullo.
Un árbol similar con gran semejanza al árbol descrito aquí también aparece a Nevujadnetzar, rey de Bavel, Babilonia, en su sueño (Daniel 4). El corte y la destrucción del árbol en el sueño se cumplieron en la realidad en lo que le sucedió al propio Nevujadnetzar en su vida personal.
Nuestra profecía se inspira en lo dicho en Bereshit (13), que el jardín de Dios es la tierra de Egipto debido a sus abundantes aguas y al sol que brilla en ella con fuerza. Paró, el Faraón (Jofra), rey de Egipto, es el árbol del conocimiento en el Edén, en el jardín de Dios, y caerá devastado debido a su orgullo y por la traición al reino de Iehudá. Esta profecía fue pronunciada en Rosh Jodesh Siván, aproximadamente un mes antes de que fuera abierta brecha en la muralla de Ierushalaim y unos dos meses antes de la destrucción.