El capítulo 3 narra el segundo intento de Jonás, quien finalmente acude a Nínive —confirmada históricamente como la ciudad más grande de su época— para proclamar su destrucción. El texto resalta que, ante su advertencia, la población entera reacciona con un arrepentimiento genuino y colectivo. Tomando como base la Mishná, se enfatiza que la verdadera transformación (teshuvá) no radica en el ayuno o el ritual externo, sino en el cambio radical de las acciones y la corrección de los malos caminos. Sorprendentemente, este éxito pastoral deja a Jonás profundamente frustrado y disgustado.