¿Cuál es la fuente de la energía?

¿Cuál es la fuente de la energía?

¿Por qué le resultó difícil a Zejariá comprender la visión de la Menorá, el candelabro, cuyo propósito aparente es enseñar sobre la reinauguración del Templo? De un análisis cuidadoso del texto se puede ver que Zejariá se asombró principalmente por la manera en que la Menorá de la visión alumbra — sin intervención de mano humana. El ángel le enseña que la energía nacional se toma de una fuente superior.

Zejariá describe la visión de la Menorá de oro que se le revela: "He aquí, que he visto un candelabro todo de oro con la vasija en la parte superior, y sus siete lámparas encima, con siete tubos para las lámparas que tiene arriba; y junto a él dos olivos, uno a la derecha de la vasija y el otro a la izquierda" (versículos 2-3). El propio Zejariá no comprende el significado de su sueño y pregunta al ángel que habla con él: "¿Qué es esto, señor mío?" (versículo 4), y aun después de la 'reprimenda' del ángel: "¿Acaso no sabes qué es esto?" (versículo 5), insiste nuevamente: "No, señor mío" (versículo 5.).

En apariencia no está claro: ¿en qué se dificultó tanto Zejariá? La solución del sueño es sumamente sencilla, y su propósito es anunciar que al final, a pesar de todos los retrasos y las crisis, el Templo será inaugurado y en él arderá la Menorá de oro para honor y gloria.

Pero si analizamos cuidadosamente los textos, descubriremos que la pregunta de Zejariá "¿Qué es esto, señor mío?" no se refiere al candelabro en sí mismo — sobre el cual habría sido correcto preguntar: "¿Qué es éste?" — sino a los detalles que se le añaden: la gulá (vasija), que es el recipiente de aceite colocado sobre el candelabro; los mutzakot (tubos), que son los conductos que hacen fluir el aceite desde la vasija hacia las lámparas; y sobre todo, los dos olivos que se exprimen por sí solos y derraman su aceite hacia la vasija.

Zejariá se pregunta entonces cuál es el significado de esta "construcción automática" que permite a la Menorá arder por sí sola sin intervención de mano humana, y cuál es su equivalente en la Menorá de oro del Templo, que era encendido, como es sabido, por los Cohanim, los sacerdotes hijos de Aharón y no por el cielo.

Y quizás hay algo aún más profundo: en el asombro de Zejariá se oculta la pregunta: ¿cuál es la fuente de energía? ¿De dónde se toma la fuerza para superar todos los obstáculos? ¿Cómo es posible merecer inaugurar el Templo y encender el candelabro, cuando tantos buscan apagar su luz?

Ahora se comprende la respuesta del ángel: "No por la bravura ni por la fuerza, sino por mi Espíritu, dice el Señor de los ejércitos" (versículo 6). El ángel responde que la energía nacional para la realización del objetivo no puede tomarse de una fuente personal y privada, sino únicamente de una fuente superior, del mismo modo que la luz de la Menorá emana de la fuente de la santidad. Debemos esforzarnos y encender la Menorá con la fuerza de la energía que fluye sobre nosotros y corre en nosotros, desde el espíritu del Señor que está sobre nosotros.

Editado por el equipo del sitio del Tanaj, extraído de la serie “Meat Min Haor”, editorial Biblioteca Beit El en cooperación con el movimiento Orot.

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